Parábola de la Higuera


Mateo 24:32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.


Esta mañana vamos a reflexionar sobre el significado de la parábola de la higuera.

La higuera es una planta frondosa que produce higos en dos cosechas, la primer cosecha de frutos grandes se les conoce como brevas a la segunda cosecha de frutos de menor tamaño se les conoce como higos.

Leamos lo que dice la Biblia en el mismo libro de Mateo

Mateo 21:18-19 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 

La higuera es un símbolo del pueblo de Israel
A lo largo del Antiguo Testamento, Dios se había referido a su pueblo Israel comparándolo con una higuera.

Oseas 9:10 Como uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la higuera en su principio vi a vuestros padres…

El profeta Jeremías tuvo una visión en la que vio dos cestos, uno lleno de higos buenos como brevas, y otro de higos malos que no se podían comer.



Jeremías 24:1-10 Después de haber transportado Nabucodonosor rey de Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes de Judá y los artesanos y herreros de Jerusalén, y haberlos llevado a Babilonia, me mostró Jehová dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehová. 2 Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer. 3 Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos; higos buenos, muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer. 4 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 5 Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien. 6 Porque pondré mis ojos sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré. 7 Y les daré corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo, y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su corazón. 8 Y como los higos malos, que de malos no se pueden comer, así ha dicho Jehová, pondré a Sedequías rey de Judá, a sus príncipes y al resto de Jerusalén que quedó en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto. 9 Y los daré por escarnio y por mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los arroje. 10 Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres. 

Estos dos cestos correspondían: uno a los de la tribu de Judá obedientes de la palabra de Dios y otro cesto correspondía a los seguidores del rey Sedequías, que no fueron obedientes a la palabra de Dios.

Por lo tanto, la maldición de Jesús a la higuera, debemos entenderla como un símbolo del juicio de Dios contra su pueblo Israel.

En una lectura paralela en Marcos se refiere al fruto de la higuera.

Marcos 11:12-14 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. 13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. 14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. 

Esta higuera que es un árbol frondoso y verde, se secó a la mañana siguiente.

En esta lectura vemos que menciona que no era tiempo de higos, pero Jesucristo sabiendo esto y para que comprendamos nosotros buscó higos en la higuera aunque no era tiempo de higos.

Marcos 11:20-21 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. 

El entorno de la parábola de la higuera se da cuando Jesucristo acababa de entrar triunfante en Jerusalén.

Marcos 11:7-11 Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. 8 También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. 9 Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 10 ¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! 11 Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.

Notamos que en el verso 15 que trata de a purificación del templo, lo que nos indica que algo vio El en la iglesia que no le gustó.

Porque en el verso 11 dice que en el templo El sólo miró alrededor todas las cosas pero no dijo nada.

La parábola de la higuera se encuentra justo en medio de su entrada triunfal y la visita al templo y entre la purificación del templo, que es donde saca a los cambistas y vendedores del templo, como lo describe el verso 15:

Marcos 11:15-17 Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 16 y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. 17 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

La parábola de la higuera está justo entre la visita y purificación del templo, justamente para indicarnos que el espera que la higuera que representa al pueblo de Israel, debía dar frutos en cualquier tiempo, ya que El sabiendo que no era tiempo de higos buscó este fruto en la higuera.

Y la maldijo por no tener frutos en todo tiempo.

Todos aquellos rituales perfectamente organizados que llevaban a cabo en el templo, sólo servían para esconder la falta de verdadera vida espiritual.

Incluso la forma en la que le habían aclamado el día anterior cuando llegó a Jerusalén como aquel que venía "en el nombre del Señor", era completamente superficial, y no tardaron mucho en cambiarla por gritos de "¡Crucifícale, crucifícale!".

La abundancia de sus hojas hacía pensar que tenía fruto, pero realmente carecía de él.

Prometían mucho pero no daba nada de fruto.

Una higuera con puras hojas y nada de fruto no sirve.

Marcos 11:20-21 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Nos parecerá extraño que Jesucristo, así como vemos en el sermón del monte las Bienaventuranzas, a esta higuera, le dice una maldición, que de ella no de mas fruto y se marchitó.

En la lectura inicial, cuando Jesucristo les dice que se acuerden de la higuera que al tener las hojas verdes es porque es señal del verano, la asocia a la higuera en la que buscó fruto y al no encontrarla la secó.

El capítulo 24 de Mateo es un resumen de las señales y eventos que se darían en su segunda venida, pero al recordarles lo de la higuera, nos da un ejemplo de lo que hará en su venida.

En la lectura de la higuera se da en su entrada a Jerusalén, en la lectura de Mateo 24, nos habla de su retorno a la tierra como Rey de Reyes y Señor de Señores.

En la primera entrada a Jerusalén, vino montando en un asno, entró de forma humilde, como Siervo. Pero cuando regrese, en su Segunda Venida, no será igual y vendrá como Rey de Reyes, ya no como el Mesías, porque en la primera venida no lo reconocieron ni le recibieron.

Dice en Apocalipsis que vendrá vestido para la guerra.

Apocalipsis 19:11-16 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES. 

Parábola de la higuera
Si el pueblo de Israel hubiera sido fiel y obediente a la ley sería semejante a una higuera con hojas y con fruto.

Pero no fue así.

La higuera sirvió para ilustrar lo que sucederá en su segunda venida.

En el mismo Mateo 21, se hace referencia a dar frutos.

Mateo 21:43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. 

Leamos el texto completo.

Mateo 21:33-43 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. 39 Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41 Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. 42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. 

Solo los que den fruto tendrán parte en el reino de Dios.

Se refiere a otra gente que produzca frutos, no como en el Antiguo Testamento, que los judíos por rechazarlo no lo recibieron.

Se refiere a los gentiles.

Los que rechazaron a Jesucristo fueron los judíos no los gentiles.

Fuimos los gentiles quienes, sin Jesús haber venido a nosotros, lo recibimos, por lo tanto se nos ha dado el reino, para que demos frutos

Juan 1:11-12 A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 

La iglesia no ha sustituido a Israel (La Higuera), pero tampoco está destinada a sufrir lo que ellos sí, por haber rechazado a su Mesías

La Iglesia no pasará por ninguno de los siete años de la Gran Tribulación y el Rapto no depende de nada de lo que fue profetizado usando "esa generación", conforme lo ilustra metafóricamente la Higuera.

La higuera simboliza a Israel, no a los gentiles.

Y Jesús deja esta maravillosa promesa, para gentiles y judíos...

Lucas 21:28-32 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca. 29 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles. 30 Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca. 31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. 32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. 

 Esta advertencia debemos tomarla como ejemplo, para que nosotros tambien demos frutos en todo tiempo.

Porque dice la palabra de Dios que el reino de Dios será dado a otros que si den frutos.

Que Dios te bendiga y te guarde


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