Una Promesa para nuestra familia

Malaquías 4:6 El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Esta promesa de Dios es para cada una de las familias, en las que alguno de los miembros de cada familia anda en los pasos de Dios.

Ya sea que solo el padre o la madre, o ambos anden en la búsqueda de Dios, esta promesa dice que los hijos volverán su corazón a sus padres.

De igual forma, si solo el hijo o hija anda buscando de Dios, y sus padres aún no, esta promesa dice que los padres volverán su corazón a sus hijos.

Pero la palabra dice una advertencia, dice, “no sea que yo venga y hiera a la tierra con maldición”.

Esto lo que nos indica que si no dejamos en nuestros corazones que esta palabra se cumpla, lo que vamos a recibir es maldición en nuestras vidas.


Vamos al salmo 127, donde Dios, nos manda otra promesa en relación a nuestros hijos.

Sal 127:3-5 He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.
4 Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.
5 Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

Veamos tres cosas importantes en esta lectura:
1.- Herencia: Dice la palabra que debemos de dar a nuestros hijos a Dios, que son su herencia.

Si vamos a heredar algo a Dios, debemos heredarle algo bueno.

Uno solo hereda dos tipos de cosas:
Heredamos cosas de valor o heredamos deudas.

Cuando nos hablan de que vamos a recibir una herencia del abuelo o de la abuela, solo nos imaginamos terrenos, casas, vehículos, dinero, nunca esperamos que nos hereden una deuda o una casa vieja en algún lugar remoto.

Así nos indica esta palabra, si nuestros hijos van a ser herencia de Dios, debemos heredarle a Dios algo bueno.

Debemos guiarlos e instruirlos, corregirlos, para que no se aparten del camino de Dios.

Pro 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Pero no se trata de instruirlos en la maldad, en el “bisne”, tampoco solo instruirlos en las cosas del mundo.

Por Ej.: Yo me siento orgulloso porque a mi hijo/a lo tengo estudiando en la mejor escuela, carrera, universidad, es excelente en sus notas, etc.

Esto es bueno, pero de nada vale sino le enseñamos de Dios, de su palabra, que tengan temor de Dios.

Debemos de instruirlos, disciplinarlos, corregirlos.

Pro 15:32 El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.

Dice la palabra que debemos valorar que la disciplina y corrección tienen un gran valor para los que tienen entendimiento.

Pro 3:11 No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección;
12 Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.

Para poder entregar a nuestros hijos como herencia a Dios, debemos instruirlos en su palabra.

Si esta herencia se desvía del camino, debemos de corregirlo a tiempo, con disciplina, para que no se aparte del libro de la ley ni a izquierda ni derecha.

2.- Saetas: Compara a los hijos como saetas, o flechas, comparándolas con el uso que hace un hombre valiente ante un peligro.

No significa que cuando estemos ante un peligro metamos a nuestros hijos en medio. No.

Más bien significa confianza que debemos de tener los padres cuando nuestros hijos andan en los caminos de Dios. Nuestros hijos se asemejan a las flechas que utiliza el valiente para enfrentar cualquier peligro.

En esta caso el valiente se refiere a los padres, y las saetas los hijos. El valiente tiene el arco, las saetas sin arco no sirve para nada ante un peligro.

El arco en manos del valiente, le da fuerza, impulso y dirección a las saetas.

De igual forma los padres deben de darle a los hijos fuerza, impulso y dirección a los hijos para llegar a su objetivo.

Debemos estimularlos al estudio, a superarse, a tener buenas amistades, a mejorar su autoestima, etc. Debemos animarlos y darles dirección.

Que otras características deben tener las saetas, deben estar rectas, firmes, y la punta aguda o con filo. No vacilantes, con criterio con firmeza.

Debemos de confiar y tener fe que la fuerza, impulso y dirección que le damos a nuestros hijos va a llegar al blanco.

3.- Aljaba: Es una especie de bolsa donde se guardan las flechas. Se usa simbólicamente como lugar seguro, fuerte, protegido

Así sucederá con nosotros si tenemos a nuestros hijos en los pasos de Dios, estaremos firmes cuando se nos presente el enemigo, disfrazado de cualquier forma a nuestra familia.

Desde hace mucho tiempo en el antiguo testamento estas eran unas de las armas importantes, para la caza. (Gén 27:3)

Cuando lleguen los problemas o dificultades, estaremos firmes y seguros al tener en nuestra aljaba, las saetas listas para enfrentar esta batalla.

Como hacer que volvamos el corazón a nuestros hijos


1.- Debemos de conocer a nuestros hijos
Para que los padres vuelvan su corazón a sus hijos, debemos primero conocer a nuestros hijos.

Juan 10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

De esta lectura aprendemos lo siguiente: que el padre conozca al hijo y el hijo conozca al padre.

Hay familias que algunos padres aún no conocen a sus hijos, ni sus gustos, necesidades, etc.

Por Ej.: En el supermercado Ramon Alberto no puede pasar por la sección de detergentes, porque cuando niño tuvo una experiencia que le quedó marcado a él en su mente que cuando pasa por esa sección ya empieza a estornudar.

Cuando vienen de clases y los padres del trabajo, se van directo a al televisor, las novelas y no se preguntan cómo te fue en el colegio, o como te fue en el trabajo, etc.

A veces los hijos solo dicen cuando llegan los padres, que pasó mamá/papá, eso es todo. Y no saben si los padres venimos de un día de trabajo duro, si tuvimos o no problemas.

Al igual ocurre cuando los hijos llegan a la casa, y ponen o tiran su mochila, a veces los padres no les preguntamos cómo te fue, como salistes en el examen, no tuvistes problemas con alguien, conseguistes nuevas amistades, NO.

En algunos hogares casi ni se hablan ni al salir ni al entrar.

A veces solo nos preocupa la hora de llegada: Y que son estas horas de venir? En lugar de platicar con ellos.

Nuestros hijos no son nuestros son herencia de Dios, tenemos que conocer lo que vamos a heredar.

A nuestros hijos, en la oscuridad los podemos conocer quién es quien, con solo el olor.

Debemos conocer los gustos de nuestros hijos en la ropa, comida, etc. Conocer las reacciones de ellos ante determinado caso o situación. Que les gusta o que no les gusta.

Debemos conocer que lo altera o lo descompone, a que es más sensible o irritable para no irritarlos.

De igual forma los hijos, deben saber que les gusta o que no le agrada a sus padres.

Deben prever (pre – ver), si cuando hagan algo, que consecuencias tendrá, primero en su relación personal con Jesús y, luego con sus padres, familia, colegio, universidad, o sea en todo su entorno.

2.- Debemos acompañar a nuestros hijos en todo.
Juan 8:29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Esta lectura nos da dos mensajes:
2.1.- Dice que así como a Jesús, Dios no lo dejó solo, así el padre o madre no debe dejar solo al hijo. Pero no se preocupen los hijos que son únicos, esto es solo cuando es soltero o hijo de dominio, y aún no se ha casado.

Esto es a apoyarlos en la toma de decisiones, estudios, tener amigos, etc. Debemos ser amigos de nuestros hijos.

No dejarlos solos se refiere a padres que por buscar una mejoría dejan su casa, su país, por buscar mejores ingresos. Y esto no solo causa la separación sino la destrucción de la familia.

Hay muchos ejemplos de padres que trabajan en otro país, mandan remesas a sus hijos, y sus hijos (algunos no todos), hacen mal uso de ese dinero y el resultado es la destrucción de la familia, y aunque manden dinero, lo que significa una maldición para la familia, pues no es lo que Dios quiere.

Dice la lectura que volverá el corazón del padre a los hijos, no dice las remesas o dinero de padres a sus hijos.

Hay hijos que se quejan por la ausencia de uno o los dos padres, por trabajar, ya no hablemos de vicios, que también nos hace ausentarnos de nuestros hijos.

Muchas veces por el trabajo hemos delegado nuestra responsabilidad de padres a otras personas, puede ser el vecino, la escuela, tíos, etc. Por llevar el sustento a nuestras casas hemos olvidado lo más precioso que tenemos que son nuestros hijos que son herencia de Dios.

Aunque nuestros hijos sean adultos, debemos aconsejarlos para que tomen decisiones acertadas.

Cuando los hijos se alejan de Dios, de forma inmediata dejan de honrar, obedecer, y amar a sus padres, obteniendo las consecuencias de estos actos, que no le agradan a Dios, ya que están desobedeciendo su palabra.

Pero nosotros como padres, debemos de apoyarlos aunque hayan tomado decisiones equivocadas, todo porque ellos no consultaron a Dios.

Sabemos que si andan a Jesús en sus corazones, no van a caer nunca en las trampas del maligno. Porque dice la palabra que estando con Cristo no caeremos nunca. Juan 10:28 “y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.”

Pero si alguien que llamándose “cristiano” cae en pecado es porque no era realmente un “cristiano”.

Pero nuestros hijos nunca va dejar de ser hijos nuestros, así como nuestros padres nunca van a dejar de ser nuestros padres.

Por eso debemos estar orando siempre en todo momento para pedirle a Dios que el maligno no toque a nuestra familia, el va a intentar destruir a los padres, pero si no puede lo va a intentar en nuestros hijos.

Debemos de actuar como el padre con el hijo pródigo y el hijo pródigo con su padre. Que después de haber malgastado su parte de la herencia pidió perdón a su padre y a Dios, y el padre lo recibió con una fiesta. (Leer en Lucas 15:11)

Veamos dos preguntas hechas, una a los hijos y otra a los padres
.- Pregunta a un hijo si sus padres lo quieren
No sé, pero me dan dinero o me regalan cosas.

.- Pregunta a los padres si sus hijos lo honran.
No sé, pero por lo menos no me pegan o me insultan

Eso no es querer, eso no es honrar.

2.2.- Dice Jesucristo que él hace lo que le agrada al Padre.
De igual forma los hijos deben hacer con sus actos lo que le agrada a sus padres.

Para que el corazón de los hijos vuelva hacia los padres, los hijos deben hacer cosas agradables a sus padres.

Cuáles son estas cosas: Honra, obediencia, amor.

Cuando el padre o la madre regresen del trabajo, ayudarles si traen maletas, muchas veces es ropa para ellos o provisión para la casa.

Les contaba lo del perro y su amo, cuando llega el amo a la puerta, no ha ni llegado cuando ya está el perro moviendo la cola, brincando, alegre y los hijos se quedan viendo televisión o haciendo cualquier cosa y no salen a encontrar a su padre o madre. Entran los padres y no hay preguntas de cómo le fue, no hay abrazo ni beso.

Ayudar en los quehaceres de la casa, ver si hay o no basura, limpiar el canal del techo, recoger algo caído o hacer las compras del diario. A veces los hijos cuando no vemos a la madre trabajar fuera de la casa creemos que ha pasado descansando. Y es la que trabaja creo yo, mas sin recibir salario o recompensa alguna.

Por Ej.: Si una madre se dedica a hacer una comida especial, para su familia y cuando todos regresan del colegio y trabajo solo se la comen sin decir ningún comentario. La madre no recibe ni salario ni un comentario halagador. A veces actuamos como que si se comimos el gallo pinto de todos los días.

Ej.: Hace mas de 10 años, mi esposa cocinó para mí una comida especial.

Cuando los hijos no se encuentran en sujeción a sus padres hacen cosas que no les agrada a sus padres, tales como malas amistades, vicios, desobediencia, vergüenza, etc. De igual forma no están reconociendo a Jesús como “su” Señor.

La semana pasada hablamos en el día de las madres de un hijo sabio y de un hijo necio, se acuerdan?

Que hace cada uno de ellos en sus padres? “El hijo sabio alegra a sus padres, pero el hijo necio los hace sufrir”. (Prov 10.1 DHH)

Cuando los hijos tienen que tomar decisiones en situaciones que no se encuentran de sus padres, deben de consultar con Dios qué decisión tomar. Pueden hacerse dos preguntas

- Qué haría Jesús?
- Qué le gustaría a Jesús que yo hiciera?

Debemos aprender a amarnos, a tolerarnos

Hace mucho tiempo aquí en la casa era un caos, la hora de venida mía, a mi no me preocupaba nada, de todas formas yo era el que llegaba mas tarde. No sabía cómo iban en el colegio con sus notas, solo me encargaba del pago del colegio, etc. Casi ni me miraba con mis hijos, por lo que yo llegaba de noche/madrugada y ellos estaban dormidos, y en la mañana cuando salía, ya estaban en clases, o yo amanecía en mal estado.

Hoy el cambio es totalmente diferente, al salir de la casa, ya sea mi esposa, o mis hijos, o yo, nos damos un beso al salir y un beso al regresar. Encomendamos a Dios la salida y el regreso de cada uno. Cada día a pesar de que tengamos que corregir a nuestros hijos (y no les guste, a nadie le gusta), no nos acostamos sin orar de rodillas, los cuatro en el cuarto.

Cada día al acostarnos nos damos un abrazo y un beso entre todos.

No somos una familia perfecta, tenemos a veces opiniones diferentes o problemas con nuestros hijos, pero Dios nos ayuda a superarlos. Dios ha puesto de su amor en el corazón de cada uno de los miembros de mi familia porque lo hemos dejado entrar en nuestros corazones y tenemos temor de su palabra.

Dios es fiel y cumplirá esta promesa que hemos hecho reflexión esta mañana, porque hará volver el corazón de nosotros los padres sobre nuestros hijos, y el de nuestros hijos sobre nosotros.

Que Dios te bendiga y te guarde

Amen

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