Un corazón nuevo



Ezequiel 36:26-27 Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

Esta lectura trata sobre un corazón nuevo y un espíritu nuevo.

Literalmente para el hombre natural, esto puede sonar a un imposible.

Como Dios va a cambiar mi corazón, y aún más, dice que el corazón que tengo es corazón de piedra y lo va a cambiar por un corazón de sangre, si yo ya sé que mi corazón no es de piedra, es de carne.

Pero se refiere al corazón en sentido espiritual.

Todo es por la misericordia de Dios:
Dios en su infinita misericordia nos tiene guardado un lugar especial a todo aquel que se arrepienta de sus pecados y se convierta de su camino, hacia Jesucristo para lograr la salvación.

Cuando en la Biblia se refiere al corazón, se trata de los sentimientos, de la voluntad o la interioridad de cada persona.

Cuando Dios creó a Adán y Eva, los hizo con un corazón limpio, y no fue hasta que satanás los hizo caer en desobediencia.

Tentación, desobediencia, castigo
Estos son los pasos que el diablo hizo en la primer pareja, en donde vemos que primero tentó a Eva, diciéndole que el fruto no les iba a causar la muerte, los iba a hacer inmortales, luego esta tentación los llevó a la desobediencia del mandato que Dios les había dado como era no comer del fruto del árbol prohibido, y la consecuencia de la obediencia, como es el castigo, la expulsión del paraíso, los males, dolores y la muerte.

De la misma forma le pasa al ser humano, que pasa por estas tres etapas.

Tentación: es la invitación a desobedecer (la antesala de la desobediencia)
Desobediencia: como su nombre lo indica es hacer lo contrario a la voluntad de Dios
Castigo: es el resultado de la desobediencia

Por eso la promesa de Dios como vimos la semana pasada, así como el rey David le pedía, es darnos un corazón nuevo, limpio y puro.

Dios conoce nuestro corazón
Jeremías 17:9-10 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? 10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

No podemos engañar a Dios.

El conoce lo que guardamos en nuestro corazón.

Dios conoce el fruto de nuestras obras.

Sabe si estamos dando fruto o no, si tenemos misericordia o no.

Si estamos ayudando al necesitado o no.

Si nos estamos ocupados en tener o poseer más bienes.

La Misericordia y la piedad son las llaves de la bendición
Zacarías 7:9-13 Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano; 10 no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano. 11 Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; 12 y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos. 13 Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;

En el versículo 13, es importante:

En donde vemos que así como el profeta Zacarías los amonesta con un mensaje de Dios, al pueblo de Israel y ellos no escucharon, así de igual forma dice Jehová que cuando ellos clamen, El no va a escuchar.

En esta lectura Dios estaba exhortando al pueblo de Israel, que tuvieran misericordia y piedad, con el hermano, la viuda, el huérfano, el extranjero, el pobre y más bien el pueblo de Israel, puso su corazón “como diamante”.

Pero no porque simular que el corazón tuviera así como el diamante un gran valor, sino por la dureza de su corazón.

Tanto fue la dureza de sus corazones, que no se compara al corazón como un corazón de piedra o algo más duro, corazón de hierro, de acero, de platino, sino como el diamante, que es el material de más alta dureza.

El diamante tiene escala 10 de dureza.
El Cuchillo de Acero escala 7
El vidrio escala 5
El yeso escala 2
El talco escala 1

Un material de mayor escala puede rayar a otro de menor escala, pero no puede un material de menor escala rayar a otro de mayor escala.

Dios quiere que seamos de corazón sensible, blando, puro, con buenas obras.

Salmos 51:17  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Cuando clamamos a Dios con un corazón contrito, con un corazón quebrantado, con un corazón humillado, y estamos haciendo su voluntad, es cuando Dios (digo yo), se vuelve su corazón como de mantequilla y escucha nuestras oraciones.

La palabra contrito: solo sale una vez en la Biblia, significa quebrantar, roto, destrozar.

Pero Dios sabe cuando en realidad nuestro corazón está realmente contrito y humillado, porque a El no lo podemos engañar.

De un corazón impuro/duro sale lo que nos contamina
Mateo 15:10-20 Y llamando a sí a la multitud,  les dijo:  Oíd,  y entended: 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre;  mas lo que sale de la boca,  esto contamina al hombre. 12 Entonces acercándose sus discípulos,  le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 13 Pero respondiendo él,  dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial,  será desarraigada. 14 Dejadlos;  son ciegos guías de ciegos;  y si el ciego guiare al ciego,  ambos caerán en el hoyo. 15 Respondiendo Pedro,  le dijo: Explícanos esta parábola. 16 Jesús dijo:  ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? 17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre,  y es echado en la letrina? 18 Pero lo que sale de la boca,  del corazón sale;  y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazón salen los malos pensamientos,  los homicidios,  los adulterios,  las fornicaciones,  los hurtos,  los falsos testimonios,  las blasfemias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre;  pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. 

Esta lectura dice nuestro Señor Jesucristo, que les molestó a los fariseos porque ellos le reclamaban que porqué los discípulos no se lavaban las manos para comer, porque esto era una tradición judía, el lavarse las manos, (como hizo Pilatos con Jesús, para no cargar con ninguna culpa con su muerte).

Pero nos dice al final que todo lo que sale de nuestra boca, viene de nuestro corazón.

Y según la dureza de nuestro corazón, en igual medida serán nuestras obras, será lo que digamos, lo que hagamos.

Porque del corazón salen todas los malos pensamientos.

Lo que nos hace caer en los 3 pasos que hablamos al inicio.

Tentación, desobediencia, castigo.

Del corazón salen los malos pensamientos, que nos llevan a cometer homicidios,  adulterar, fornicar, hurtar, dar falso testimonio,  y blasfemar

Dios castigó a los ángeles que pecaron

2Pedro 2:4  Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;

Veamos otra lectura, en la  concordancia:

Judas 1:6  Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;

Si esto va a hacer Dios, con los ángeles, con mucha más razón también va a juzgarnos a nosotros.

Porque a estos ángeles se les contaminó el corazón de pecado, de egoísmo, primero cayeron en la trampa de la tentación, luego fueron desobedientes, los que los lleva al tercer paso como es el castigo.

Dios va a socorrer a la descendencia de Abraham
Hebreos 2:16  Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham

Nosotros somos herederos de Abraham, por fe
Gálatas 3:29  Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

El cristiano en su caminar con Jesucristo, debe experimentar cambios radicales en su vida, y esa es la parte visible, la de la presencia del Espírito Santo en la vida del creyente.

Ya no es porque alguien se tenga que “esforzar” o “sacrificarse” o realizar alguna obra, para que se vea ese cambio.

No.

Es por la manifestación del Espíritu Santo en la vida del creyente.

Ya sin darse cuenta, los que anduvimos en pecado, vamos apartándonos más y más de las cosas del mundo, y es por eso que cuando vemos que pasa el tiempo y ya las cosas que antes hacíamos que eran pecado ante Dios, ya no las hacemos.

Incluso las cosas que no hacíamos y forman parte de la voluntad de Dios, son la que vamos haciendo.

Porque Dios está restaurando, sanando, limpiando nuestro corazón.

Pero este cambio no es un cambio a medias.
Filipenses 1:6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

Esta palabra es una promesa, que nos debe dar esperanzas, de que lo Dios ha comenzado en la vida de cada uno, no lo va a dejar a medias.

Lo que Dios inicia, El lo termina.

Y aunque algunos seamos más duros al cambio, al arrepentimiento, al perdón, a seguir el evangelio de Jesucristo, que otras personas, debemos estar confiados, que ya Dios está actuando en nuestras vidas, aunque nos parezca que no.

O aunque parezca que no se note.

Nuestro cambio en relación con nuestra vida antes de conocer de Jesucristo debe ser radical.

Dios no quiere nada de a poquito o a medias
Mateo 9:16-17 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. 17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente

Dios no quiere que solamente cambiemos un poco.

Dios no quiere que seamos como los de corazón cuya dureza es como el diamante, que leímos de escala 10, Dios quiere que seamos mucho menos duros de corazón que como el diamante.

Al referirnos a la parábola del parche nuevo en ropa vieja, en relación a la promesa de darnos un corazón nuevo, Dios no quiere que solo cambiemos nuestro corazón un poco.

No.

Nada de a poquito.

Dios no quiere que lo amemos de poquito en poquito, debemos amarlo con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón.

Dios no quiere que perdonemos poco a poco, el nos dice que perdonemos sino El no nos va a perdonar.  Si solo perdonamos un poco, El también nos perdonará solo un poco.

Dios no quiere que lo conozcamos solo un poco.  Que crezcamos en el conocimiento de su palabra.

Te invitamos a que hagamos esta oración:
Padre Celestial, esta mañana te pedimos que seas tú, transformando nuestros corazones.

Te pido un corazón que me permita amar y perdonar a los que aún no he podido hacerlo o mostrarlo.

Un corazón limpio y puro, para que Tu pongas tu Espíritu Santo en mi.

Un corazón nuevo, sin parches ni arrugas.

Un corazón sensible a las necesidades, a los sufrimientos y padecimientos de los demás.

Quiero sentir una carga en mi corazón para poder llevarles de tu amor, llevarles consuelo y alivio a sus necesidades.

Todo te lo pido en el nombre de Jesucristo tu hijo amado,

Amén

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