Sentencia Favorable

Romanos 5:1-2 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

La palabra justificado, proviene de justicia, pero en el ámbito judicial significa absolver, declarar justo, o proporcionar sentencia favorable.

Absolver por su parte, o significa dar libre a alguien de una pena, un cargo, una obligación.

Se acostumbra decir en los pasillos judiciales, de alguien que salió sin ningún cargo: salió absuelto.

El significado de Justificados por la fe, en término semejante, pero ahora en sentido espiritual, quiere decir que nosotros somos absueltos, hemos sido declarados justos o tenemos una sentencia favorable, cuando nos presentemos ante el juicio de Dios, por medio de la fe por medio de nuestro Señor Jesucristo.

La única posibilidad de salir absueltos, o ser declarados justos o tener una sentencia favorable, es porque nuestro Señor Jesucristo, asumió en él, -siendo justo y sin pecado-, todos nuestros pecados.

Esto solo lo podemos comprender cuando nos ubicamos en un juzgado, en donde como ejemplo vamos a poner solo tres casos:

En un Juzgado se van a llevar a efectos tres juicios:

1.- acusan a una persona por injurias y calumnias.
2.- acusan a una persona por cometer un robo.
3.- acusan a una persona por cometer un asesinato.



Veredicto:
En esos tres juicios, existen pruebas contundentes que demuestran que esas tres personas son culpables.

Que se puede obtener como veredicto del jurado: culpabilidad.

Que se puede obtener como sentencia en cada juicio:

1.- injurias y calumnias, deberá pagar por los daños causados a la contraparte, en algunos casos puede definirse por una fianza en efectivo.

2.- robo, deberá devolver los bienes sustraídos a la contraparte, puede emitirse un embargo hasta por la cantidad indicada, puede llevarlo a la cárcel. Hay muchas variantes en el robo desde simple hasta robo agravado, puede incluir agravantes o atenuantes, que pueden hacer variar la sentencia. Si hay lesiones, invasión de vivienda, abuso de confianza, cuando hay premeditación y alevosía, etc.

Premeditación: analizar y valorar un asunto antes de realizarlo.

La alevosía es el aseguramiento de la ejecución del delito sin riesgo para el autor. Es el cuidado del hechor para asegurar que la comisión de un delito contra las personas, no le traiga riesgos.

3.- Asesinato, en este caso la condena lo puede llevar a pasar en la cárcel, el resto de su vida, en algunos países existe la pena de muerte, por cámara de gases, una dosis letal, o silla eléctrica.

Hemos visto estos tres casos, solo para imaginarnos, que nuestro Señor Jesucristo, se presenta ante cada Juez y antes que el Juez dicte sentencia, y dé el golpe con el martillo, y les dice yo me hago responsable por esos tres juicios.

Jesucristo está asumiendo los pecados de esas tres personas ante el juez, y por medio de Él, estas tres personas, salen absueltos o sin ningún cargo por los delitos cometidos.

Solo imaginemos que el juicio terminó y estas tres personas salen del juzgado, en libertad y sin que nadie les acuse de haber cometido ese pecado.

De modo que el que injurió, el que robó, y el que asesinó, salen libres, pueden andar por la ciudad sin que nadie les diga que hicieron que sobornaron al juez, porque ellos fueron “justificados”, fueron “absueltos”, recibieron una condena favorable, porque Jesucristo al ponerse El en el lugar de ellos, es una causa “suficiente” para que el juez les otorgue la libertad.

Comentemos algo acerca de estas 3 personas que salieron libres, que pueden hacer (o deberían hacer) ellos al recibir su libertad, en su vida:

1.- agradecer al que los liberó y no injuriar, robar o asesinar más y vivir una nueva vida.

2.- aprovechar que están libres para volver a cometer otro delito.

Qué pasará si ellos vuelven a cometer otro delito y son atrapados y llevados a juicio?

A estos casos la auoridad y la justicia les llama reincidentes.

La reincidencia es un agravante del delito, porque ya existe presunción comprobada anteriormente de ese mismo delito.

Ellos podrán pensar, que otra ves puedan salir absueltos.

Ellos podrían pensar, que Jesucristo, va a volver a salvarlos ante el juez.

Pero no va a ser así.

Ya no van a tener otra oportunidad, es decir que nuevamente Jesucristo, vuelva a tomar de nuevo sus pecados.


Continuemos con la lectura

Romanos 5:3-5 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Esta lectura nos indica, que cuando Jesús nos justifica, nos absuelve por medio de la fe, aún cuando nos gloriamos de la esperanza en la gloria de Dios, de igual forma debemos gloriarnos cuando pasemos tribulaciones.

Tribulación >>>>> Paciencia >>>>> Prueba >>>>> Esperanza

Por eso no debemos de ponernos tristes cuando pasemos por cualquier tribulación o prueba, en nuestras vidas.

Debemos de tener siempre como nuestra meta la esperanza en la gloria de Dios.


Nuestro Señor Jesús vino por los pecadores
Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, y los fariseos veían que se sentaba con los publicanos y pecadores, para ellos no tenía explicación porque era prohibido para los fariseos sentarse con ellos.

Luego Jesucristo les responde de una forma clara para que ellos le entiendan.

Mateo 9:12-13 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

El les estaba diciendo, que El vino para llamar a los pecadores al arrepentimiento, que es lo ellos no estaban haciendo, porque les dice: Id, pues y aprenden que significa: Misericordia quiero y no sacrificio.

Por eso con la comparación de un médico y un enfermo, todos lo comprendemos que igual nosotros solo vamos al médico cuando estamos enfermos, nunca vamos al médico cuando estamos sanos, porque el médico nos va a preguntar que nos duele, que tenemos que sentimos y si le decimos que no tenemos nada, que nada nos duelo, entonces el médico nos va a preguntar entonces a qué vino a pasar consulta?

Y este mensaje es tan actual y real para todos nosotros, no hacemos nada si le hablamos de Jesucristo a una persona cristiana, no le estamos hablando nada nuevo.

Debemos de buscar al que anda en el mundo, al que todavía no conoce de Dios, para que se convierta, para que se arrepienta, para que obtenga su salvación.

Continuemos con la lectura en el libro de Romanos

Romanos 5:6-7 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7 Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

Nos dice que Jesucristo murió a su tiempo, cuando era tiempo por los impíos.

El día de ayer hablaba con mi cuñado, que vive en los EEUU, que él miraba la frialdad que sentía en la iglesia, que no miraba el compromiso de los hermanos de la iglesia, pero en cambio cuando visitaba a los prisioneros en la cárcel, miraba a otros hermanos de otra denominación, que no les importaba de que iglesia venían, todos de trataban realmente como hermanos, unidos, en amor.

Por eso platicábamos, que es posible que un pecador o un prisionero reciba la palabra de Dios, con mayor aceptación, o incluso alcance la salvación aunque esté condenado de por vida en esa cárcel, a muchos “hermanos” cristianos, “fríos”, que solo calientan las bancas o se duermen, o pasan distraídos, o no les causa ningún cambio la palabra de Dios. De manera que pareciera que no fueron a nada a la iglesia.

Leamos el versículo 7 de Romanos.

Dice que “apenas, alguno morirá por un justo”, y agrega “con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno”.

Dando a entrever que solo puede darse como una mera casualidad, cuando dice “pudiera ser”.

Este es un ejemplo, de alguien que quiera dar su vida por un justo, en otras palabras si volvemos al caso en términos judiciales, es que acusen de injurias, robo o asesinato a un inocente, a un justo y alguien “pudiera” dar su vida por ese inocente por ese justo.

Romanos 5:8-9 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

Esta lectura, es la muestra del gran amor que Dios muestra para con nosotros, porque Cristo murió por nuestros pecados, siendo aún pecadores.

Ahora debemos de compararnos nosotros con esos ejemplos de los 3 juicios, injurias y calumnias, robo, asesinato, como si nosotros fuimos uno de ellos llevados a juicio, en donde el amor de Dios se muestra en que siendo nosotros aún pecadores, Cristo murió en la cruz por nuestros pecados.

No quiero decir que los pecados que Cristo nos perdonó solo sean estos 3 que mencionamos, sino que “todos” nuestros pecados.

Si sabemos que los que aceptamos a Jesucristo somos llamados hijos de Dios, no podemos volver nuevamente al pecado.

Hebreos 9:27-28 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Esta lectura nos dice, que el sacrificio de Cristo para quitar de en medio el pecado, solo fue una sola vez.

De forma que si ya hemos sido limpios de pecado por la sangre derramada de Nuestro Dios y Salvador Jesucristo, y seguimos pecando, no podemos esperar que Jesucristo muera nuevamente para borrar nuestros pecados, porque solo una vez fue ofrecido para salvarnos del pecado y de la muerte.

Ejemplo de los 3 acusados
Que podían hacer cuando salieran libres:
1.- Agradecer y no volver a pecar
2.- Cometer un nuevo pecado

En este punto igual estamos nosotros, podemos dar gracias a Dios, porque nos perdonó nuestros pecados y no pecar más.

Otros podrán dar gracias a Dios, pero el mundo los atrapa y vuelven a caer en pecado, porque no estaban parados sobra la roca firme que es Cristo.

Palabra fiel
Juan 10:27-29 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

Una vez que estamos en la mano de Jesucristo, cuando El es el que guía nuestro camino, cuando no tomamos nuestra decisiones, cuando no hacemos nuestra voluntad sino la de El, NADIE, dice nuestro Señor Jesucristo nos arrebatará de su mano.

Y NADIE ES NADIE.

Luego en el versículo 29, lo reitera pero ahora mencionando a Dios nuestro Padre, y dice que nadie puede arrebatar a sus ovejas de la mano de Dios.

Y nuevamente, dice NADIE ES NADIE.

Cristianos caídos
Han escuchado esta frase?

Se trata de “cristianos” que han caído en pecado. Que se han ido de la iglesia.

Estas personas nunca fueron “cristianos”, eran “cristianos a su manera”, en otras palabras decían conocer a Dios y con sus hechos lo negaban.

Jesucristo nos dejó la llave para orar, cuando en el Padre Nuestro, le decimos, “no nos metas en tentación y líbranos de todo mal”.

Dios no nos tienta a pecar
Santiago 1:12-15 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman. 13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.


Con la justificación estamos libres de pecados
Con el ejemplo de los 3 juicios, cuando Jesucristo nos hace libre de todos nuestros cargos, ya al que injurió, robó o asesinó no se les conoce como los calumniadores, ladrones o asesinos, No. Ahora son nuevas criaturas en Cristo Jesús.

Todos los que hemos sido renovados en Cristo somos hermanos en Cristo.

Cuando hemos recibido a Jesucristo, somos hijos de Dios, coherederos de la gracia y obtenemos salvación y vida eterna.

Tenemos a nuestra disposición todas las promesas, que Dios le ha dado a los que le aman y obedecen y guardan sus mandamientos.

Cuando somos libres de pecado, podemos levantar nuestra cara, no podemos tener vergüenza porque todos nuestros pecados han sido borrados.

No fuimos redimidos para pecar de nuevo.

Jesús le dijo a un hombre que sanó vete y no peques mas, no sea que te sobrevenga un mal mayor.

Juan 5:14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

De igual forma le habló, a una mujer adúltera que la ley decía que debía ser muerta a pedradas, le dijo no peques más.

Juan 8:10-11 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? 11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Es como si yo dijera ya estoy libre de pecados puedo volver a pecar y él me va a perdonar porque Dios es Dios de amor.

Es como decir yo sé Señor por tu sangre me perdonaste, pero aún así volvemos a pecar. Cuando nos dice: No peques más.

Esa frase "no peques más", es tan real para todos nosotros, para que no nos venga un mal mayor.

No debemos volver a pecar
2Pedro 2:20-22 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

Cuando nos dejamos atrapar por las cosas del mundo y nos olvidamos de Dios, nos sobrevendrá un mal que será mayor que el estado que teníamos cuando conocimos a Jesucristo.

De igual forma no debemos de pecar más, porque de esta forma hacemos por inmunda la sangre del pacto que Jesucristo derramó por nuestros pecados.

Hebreos 10:29-31 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!

Pero el cristiano que tiene temor de Dios, y guarda y permanece en su palabra no tiene porqué tener temor de caer en las manos del Dios vivo. Porque estamos libres de pecado para no pecar más.

En ningún lado en la Biblia vamos a encontrar que tenemos licencia para pecar.

No hay nada que diga que Dios perdona 70 veces 7 No. Eso es las veces que debemos perdonar a nuestro hermano, porque el que no perdona no puede ser perdonado.

Hemos sido comprados con precio de sangre
1Corintios 6:19-20 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Por el precio pagado por Jesucristo en la cruz, es un precio invaluable, por lo cual la forma de que fuimos comprados, nuestro deber es glorificar a Dios, no sirviendo más al pecado, no tener amistad ni amar las cosas del mundo. No desear volver a la oscuridad de nuevo en que nos encontrábamos. No desear volver a Egipto como el pueblo de Israel, en donde Egipto representa la esclavitud al pecado.

La sentencia favorable nos hizo libres
Romanos 6:22-23 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. 23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

Nuestro caminar una vez libres del pecado, es servir a Dios, dando frutos para llegar hasta el final de nuestra meta que es la vida eterna.

Nuestra meta no solo debe ser en que ya somos libres de pecado y no hacer nada mas, quedarnos a esperar la venida de nuestro Señor Jesucristo. No.

Debe ser un compromiso a diario, durante el resto de nuestros días.

Que Dios te bendiga y te guarde

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