Los Milagros no convierten

2 Reyes 6:1-7 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho. 2 Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagamos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad. 3 Y dijo uno: Te rogamos que vengas con tus siervos. Y él respondió: Yo iré. 4 Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera. 5 Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada! 6 El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro. 7 Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó.

Este fue un hecho sorprendente y del cual no se comenta nada en la Biblia que haya causado sorpresa entre los que vieron ese milagro.

Pero se muestra el milagroso poder de Eliseo.

En esta lectura vemos que Eliseo no pidió a Dios por recuperar el hacha, ni oró, ni dio gracias, nadie se asombró de este hecho.

En el Antiguo Testamento se narran muchos milagros que Dios hizo con Moisés, y el pueblo de Israel.



Los israelitas cruzan el Mar Rojo

Éxodo 14:1-4 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2 Dí a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. 3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. 4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así. 

Y se cuenta la forma como se abrió el mar Rojo y todo el pueblo de Israel pasó por tierra firme hasta la otra orilla y cuando el ejército del faraón los siguió fueron muertos por las impetuosas corrientes que se formaron al cerrarse el mar.

Éxodo 14:22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.

El pueblo de Israel pasó por el mar por tierra seca.

No se mojaron sus pies.

El pueblo de Israel se alegró de que fueron salvados de las manos del faraón.

Pero cuando Moisés subió a recibir las tablas de la ley, se hicieron un becerro de oro para adorarlo.

El milagro del mar Rojo no convirtió al pueblo de Israel.

Al poco tiempo se olvidaron de esa maravilla, que hasta un cántico hicieron por ese milagro.

Otro milagro: El maná en el desierto

Los israelitas al salir de Egipto, deseaban volver a la esclavitud a sufrir de hambre en el desierto.

Fue cuando Dios les mandó el maná (qué es eso).

Éxodo 16:14-18 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. 15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. 16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. 17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; 18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. 19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.

Pero tampoco hicieron caso y desobedecieron el mandato de Dios.

Éxodo 16:31 Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.

Actualmente Ocurre lo mismo: con las Jornadas de sanidad y milagros
Pastores, los autollamados apóstoles y profetas, que andan de país en país, de ciudad en ciudad, con anuncios en la radio, pancartas, murales, etc.  En donde para llamar la atención “ofrecen” jornada de sanidad y milagros.

Y muchos seguidores de ellos van por una sanidad o un milagro, pero no por una conversión.

Todos quieren sanos y vivir bien “ahora”, “ya”, “en este momento”, “en estos tiempos.

Y la promesa que tenemos es de salvación y vida eterna en una nueva tierra y nuevo cielo.

Dice Jesucristo:
Juan 10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Esta promesa de vida en abundancia no es ya, no es ahora.

Hay muchos falsos pastores y maestros, que enseñan que Jesucristo aún no viene hasta que tú estés prosperado, hasta que hayas alcanzado el éxito.

Cantidad de grandes escritores famosos por la venta de libros de doctrinas engañosas, donde enseñan a vivir el Reino de Dios Ahora, El poder de tu palabra, La confesión positiva, El poder el Yo soy, etc.
Que tienen atrapados a miles y miles de sus seguidores.

Y es común que los miembros de una iglesia inviten a los de otra iglesia porque viene un cantante famoso, un profeta, un apóstol, etc.

Que vienen con palabra fresca, palabra revelada, palabra profética, con unción fresca, y todo mundo buscado la llamada unción.

La unción que tenían los profetas del Antiguo Testamento, como los apóstoles del nuevo testamento ya no existe actualmente.

Los apóstoles Pedro o Pablo, curaban con su sombra o con un pañuelo que usaron, y esto lo están imitando actualmente los engañadores e increíblemente le creen sus seguidores.

En los tiempos de Jesucristo se hicieron muchos milagros:

Cuando alimentaron a cinco mil personas con solo cinco panes y dos pescados.

Lucas 9:12-17 Pero el día comenzaba a declinar; y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor, y se alojen y encuentren alimentos; porque aquí estamos en lugar desierto. 13 El les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud. 14 Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta. 15 Así lo hicieron, haciéndolos sentar a todos. 16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. 17 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos. 

En estas lecturas no tiene ningún significado los números mencionados, pero son utilizados por los numerólogos para crear enseñanzas falsas.

Bien pudieron ser 3 panes y 6 peces no tiene importancia que hayan sido 2 panes y 5 peces, el milagro está en la multiplicación de los panes y peces.

Este montón de gente aunque vieron ese milagro, al final se apartaron de Jesucristo y antes de que lo capturaran para llevarlo a la cruz, eran muy pocos los que andaban con él.

Juan 6:63-68 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. 64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar. 65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre. 66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. 67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? 68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. 

Tanto los seguidores como los que ya eran discípulos, se retiraron de Jesucristo.

Pero fue Pedro, quien le dijo a quién iremos, si solo Tú tienes palabras de vida eterna.

Al igual que lo vemos ahora, en los tiempos de Jesucristo la gente lo seguía por interés.

Juan 6:22-26 El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. 23 Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor. 24 Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús. 25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

Seguían a Jesucristo no por las señales, sino porque comían pan y se saciaban.

No lo seguían por la palabra de vida, que predicaba.

Así de igual forma en muchas iglesias hay personas que creen en las promesas materiales, en los pactos por trabajo, salud y finanzas por medio de dinero, liderazgo, éxito, fortuna, etc.

No van a la iglesia escuchar la palabra de Dios, van en busca de los excesos y abusos de los predicadores, que tergiversan la palabra de Dios, para hacer mercadería con sus seguidores.

Falsos profetas y falsos maestros
2Pedro 2:1-3 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. 2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, 3 y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. 

Dios aún está sanando y haciendo milagros, pero los hace del quien tiene misericordia.

Dice la Biblia, que no es el que corre, ni llega primero, sino del que Dios tenga misericordia, conforme su voluntad.

Tanta gente que dice haber sido sanada en alguna jornada de sanidad y milagros y ya no asisten a la iglesia, viven conforme los deseos del mundo.

Tanta gente que “cae” cada domingo, por ser “tocados” por el Espíritu Santo, ya deberían vivir una vida en santidad alejados del mundo de pecado…

Pero necesitan de esa emoción semanal porque cuando la emoción termina otra vez están como estaban inicialmente.

Pareciera ser una regla directa que mientras más personas son sanadas, en ese misma cantidad esas personas se conviertan y no vuelvan al mundo de pecado.

No todas las sanidades y milagros son de Dios.

Hay hechiceros, brujos, estafadores que dicen sanar y tienen muchos seguidores que dicen haber sido sanados por espíritus, otros les piden una gilette y alcohol en la noche y creen que llega un espíritu a operarlos… y muchos les creen.

Pero estas sanidades no son de Dios.

Incluso en la Biblia está registrado:

Mateo 7:22-23 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

En donde vemos que se trata de seguidores de Jesucristo, que profetizaron en Su nombre y hasta en Su nombre echaron demonios y en Su nombre hicieron muchos milagros.

Vemos que Jesucristo les dice: Nunca los conocí, apartaos de mi, hacedores de maldad.

Si.  Sorprendente.

Estos hombres andaban echando demonios y sanando en Su nombre, pero... No hacían la voluntad de Dios.

Mucha gente que ha recibido sanidad, miran al hombre que los sanó como a su ídolo y en lugar de seguir a Jesucristo, se hacen seguidores de ese hombre.

Para Dios es más importante la salvación que la sanidad y milagros

Ya lo dice en otra cita Jesucristo: es mejor entrar al Reino de Dios cojo, manco o tuerto, que arder en el infierno de fuego con las dos manos, dos pies y los dos ojos

Mateo 18:8-9 Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.

Cuando Jesucristo estuvo la primera vez en la tierra, le llevaron a un paralítico para que lo sanara. Este es el paralítico que metieron por el techo que se narra en Marcos 2

Mateo 9:2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. 

Al paralítico lo llevaron para que lo sanara y Jesucristo le dice: “anímate hijo, tus pecados te son perdonados”, cuando en lugar de esto todos esperaban que le dijera ya estás sano.

Mateo 9:3 -8 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. 4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. 7 Entonces él se levantó y se fue a su casa. 8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres. 

Esto lo hizo Jesucristo porque los escribas ya estaban pensando mal en sus corazones, porque no lo había sanado.

Y más aún cuando vieron el milagro no se convirtieron.

Porque lo único que transforma es la palabra de Dios.

2Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Por eso mucha gente al igual que los judíos aunque miren milagros y grandes prodigios no se van a convertir sino que van a ser engañados y le van a creer al hombre/doctrina más que a la palabra de Dios.

Lo única que convierte, enseña, redarguye y corrige es la palabra de Dios.

No es un leer libro de fulano de tal, o ver una película o incluso ver un milagro que hace la conversión.

En Lucas 16, se trata de un rico y un pobre llamado Lázaro que murieron, uno fue al infierno y otro al cielo, con Abraham.

Lucas 16:27-31 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28  porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos. 

Aquí vemos que el rico que está pasando tormento no quiere que sus hermanos les suceda lo mismo. Y dice la lectura que si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán o ser convertirán aunque alguien se levante de los muertos.

Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, hemos visto, que después del milagro volvía la rebeldía del pueblo y pecaban nuevamente, otros iban tras los milagros porque comían hasta saciarse.

Por eso es que los milagros aunque sucedan en algunas personas, no convierten.

Las personas se van con el milagro pero no con el que hace el milagro: Jesucristo.

Solamente el oír la palabra de Dios es la que hace posible la conversión de una persona.

Que Dios te bendiga y te guarde

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